No caminamos sobre espumas,
somos hombres y mujeres que amamos lo que hacemos,
ese es nuestro horizonte.
Nos motivan afanes muy humanos,
gozamos con la satisfacción de nuestros amigos lectores,
seguidores de los eventos que promovemos.
Centro C ultural "ReZistencia"
En el corazón de nuestro pueblo.
Categoría : Publicaciones
Domingo, 13 de Septiembre de 2021

El segundo encuentro de escritores

Una semana intensa de arduo trabajo entre dar vida a la programación de las actividades del segundo encuentro de escritores sanmartinense y el segundo “Festiwarmi”, terminó en un necesario fin de semana lleno de satisfacciones. Hacía muchos meses desde el inicio de la pandemia que no volvía a saludar con abrazos y besos a los amigos y amigas de la literatura. La distancia no ha podido hacer que olvide ni los olores de sus sudores, las palabras utilizadas en cada saludo, ni las miradas con que se pierden cuando imaginan sus historias. Realmente valió la pena el esfuerzo y la exigencia con que se hicieron las cosas. 

Qué cómo va hacer el encuentro, qué cual sería el esquema, cómo convocaríamos a los compañeros del Alto Mayo, ¿vendrán? y ¿el temor al contagio? Era lo primero que se nos ocurrió pensar y luego María García y Pacita Mozombite: vamos rápido antes que aparezca la tercera ola—y fuimos hasta Moyomaba a contactarnos con los amigos del centro cultural “Luis Hernán Ramírez”: Abel Hoyos, con Marden González, con Elsita Angulo y los demás que animosos y sin pensarlo dos veces dijeron nosotros nos vamos. Fueron esas palabras que hicieron que continuemos en la tarea. 

Llegó el jueves, nueve de setiembre y aun las ponencias no estaban escritas, Reina Celis no había ensayado su declamación, Ethel Linares, Flor de Belén me confirmaban su presentación. Las mujeres que iban a hablar, en el “Festiwarmi”, en nombre de todas las mujeres que han hecho historia en la construcción de los derechos y la lucha frente al machismo, ya estaban aseguradas. 

El viernes, los nervios estaban en ascendencia. Felix Maquen y Ricardo Josadht venían a casa a terminar sus escritos, yo: sí, no hay problema— pero debía atender las llamadas de mi centro laboral y debía solucionar algunos temas de gestión propias de la misma y en medio de ese laberinto leímos poesías, aunque muchas veces interrumpidas, al final terminamos en el almuerzo.  

A las tres de la tarde debíamos acercarnos al lugar de los hechos, porque Manuel Díaz, a esa hora ya estaría, con la gente del municipio, armando los estantes. Las emprendedoras nos esperaban en el Bulevar de la Paz de Tarapoto. Todas bastante jóvenes y muy impetuosas con sus productos. La asociación cultural “Lupuna” con Miuler Vásquez, Connie Philips, Julio Pareja con la asociación “Hormiga” Cristian Meléndez con la asociación “Machusacha” y el centro cultural “ReZistencia” con los libros, iniciamos la bulla. Una música variada por un lado, mientras Percy Alexander se acercaba con los equipos y nos decía, un poco nervioso. ¿Tocaremos? y yo: ¡claro que sí!, hoy escucharemos al grupo 2000 de Tarapoto.  

Un poco más de las seis de la tarde Teodomiro Chinguel, con el micrófono en mano, inició la programación, invitando a los presentes a participar. Fue una tarde de escucha donde las mujeres tuvieron su gran protagonismo. Merecido homenaje a tanto batallar en este mundo de machos, pero ahí vamos, entre poesías e historias de luchas, entre emprendimientos y música, ahí vamos abriéndonos espacios, cumpliendo nuestros sueños.

Hermosos los recitales de Reina, María, Félix, Ricardo. Maravillosas las experiencias narradas por Ethel y Flor de Belén. Lindas las ofertas de las emprendedoras. Al final, lo esperado por muchos espectadores que acudieron al lugar para escuchar la tocada del grupo 2000. Aquí, debo aclarar, qué hasta estos momentos sigo pensando que Percy Alexander, nuestro joven musicólogo, ha dado de tomar alguna pócima a la antigua generación del grupo 2000 mil para que les haya vuelto a juntar, no lo sé, lo cierto es que algo debió hacerles para convencerlos. 

Fue un placer conocer a Pedro Martínez y Ronel Lozano, dos de la primera época, y a Carlos Vásquez, Michel Paredes, Wilter Ramírez, en esa tocada de cerca de dos horas que ha mantenido de pie y moviendo las caderas a los que gustamos de esa música pegajosa que caracteriza a la región San Martín. Gracias Grupo 2000. En medio del ajetreo por conseguir la electricidad que de pronto se fue, vi a nuestro amigo Rupay quien con latita en mano provocó tomar unas cuantas cervezas, así que de inmediato a hacer la chanchita para las “Six pack en lata” y listo ya estábamos bailando con Jorge Mesía, Rubén López, Carolina Cisneros, Katherine Rengifo y los demás escritores que contagiados no dejaron de moverse, sumándose a la celebración recordando cuanto hemos disfrutado de esa música con Tulio, Tulín y Cheryl Trigoso en los conciertos del ya consumado “sonido 2000 de Tarapoto”.

El día sábado un “abuelo lluvia” invitaba a seguir en la cama. Ya eran las nueve, hora de inicio de las ponencias. Atrasaditos, pero de uno en uno fueron llegando los amigos y arrancamos la programación. Fue muy interesante escuchar la percepción que tiene cada participante respecto a la producción, publicación y difusión del cuento, la poesía, la novela y la dramaturgia en todos sus niveles, además de cuánto falta por hacer para mejorar y visibilizar el trabajo que se viene forjando a favor de los que producimos literatura. 

Tarapoto no cuenta con una casa de la cultura donde se puedan desarrollar talentos artísticos de nuestros niños y jóvenes. La región no tiene escuela de lenguaje y literatura o literatura y comunicación, no tenemos críticos literarios, sumado a eso nos encontramos frente a autoridades locales, regionales y nacionales que no le dan la mayor importancia a las artes que son base fundamental de la formación humanística de la persona. El arte en todas sus manifestaciones es herramienta de formación personal, con su práctica y observación se ennoblece el espíritu, el ser humano se vuelve más creativo y se acepta a él frente al mundo. 

A pesar de las dificultades que vivimos en este qué hacer por el desarrollo cultural de nuestros pueblos continuamos haciendo esfuerzos porque está pasión por los libros y la lectura no fallezca; en eso estamos comprometidos el Centro Cultural “ReZistencia” “Asociación cultural Lupuna y artes amazónicas”, el “Grupo Hormiga”, “La Asociación cultural Luis Hernán Ramírez” y “Machusacha”, aun cuando en el camino lloremos la pronta partida de nuestros compañeros inolvidables Gavino Quinde, Roldán del Águila, Mardel Tello, e Hildebrando García.

Al término de las discusiones, conclusiones y firmas del memorial, las ganas de continuar juntos perseveraban. No faltaron las voces que proclamaron:

 —Vamos a un lugar, nos tomamos cervezas y continuamos —todos— ¡vamos!

Cuando nos disponíamos a tomar nuestros respectivos lugares, en el bar, vimos llegar en un Mototaxi a nuestro querido Lucio Córdova junto a su inseparable esposa que se acercaban a celebrar con nosotros la oportunidad de seguir vivos y a disculparse por no haber podido participar de toda la programación, pero que ahí estaba para estampar su firma y donde le pidieran.

No había pasado ni una hora, las cervezas hacían sus efectos, nos olvidamos de lo cansado que fue la dura jornada y exigimos la canción “cariñito”. Lucio, animoso, bailó como nunca lo había visto

 —qué bueno— dije.   

Y entonces vino el intercambio de libros, risas, declaraciones, aclaraciones y anécdotas graciosas e imperecederas. Las horas avanzaban ante el distraído cuidado de los amigos que cada vez se motivaban más. Estábamos felices por el éxito del evento y muy contentos de habernos podido escuchar y vernos tan cerca; pero, ya era hora del retorno.

Así culminamos el 2do encuentro de escritores sanmartinense. Estoy segura que hubiera sido más interesante si contábamos con la presencia de todos los colegas, pero conscientes de las circunstancias, y entendiendo los motivos, sabemos que están pensando como nosotros. Sigamos sumando, la cabalgata continua porque en la ciudad de Tarapoto y toda la región San Martín literatura hay para ratos.    Escrbe: Dahpne Viena Oliveira